¿Por qué siempre terminamos discutiendo?
- Tomás Contin Zapata
- 12 abr 2023
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 23 feb
3 nudos que bloquean tu relación

Cuando el malestar se instala en la casa, la relación deja de ser un refugio para convertirse en un "ruido" constante. Intentas acercarte y el otro se aleja; intentas explicar lo que sientes y terminan enredados en el mismo reproche de hace años.
Como psicólogo clínico en Chile, veo a diario cómo este ciclo de discusiones genera un cansancio que el amor, por sí solo, no puede resolver. Si sientes que tu comunicación está bloqueada, lo más probable es que estén atrapados en un "baile de pisotones": un ritmo automático donde ambos salen heridos.
1. Los "Nudos" de la historia personal
Nadie llega a una relación como una hoja en blanco; todos cargamos una mochila llena de historias y creencias sobre cómo amar o pedir perdón. A la forma en que actuamos a partir de esa mochila le podemos poner "pasos automáticos".
El problema surge cuando estos pasos que aprendimos se transforman en nudos que estancan el presente de la relación. Por ejemplo:
El nudo de la defensa (Ataque): Es ese impulso de elevar la voz, criticar o sacar trapos sucios del pasado apenas te sientes herido. Visualmente, es como levantar un muro de espinas: crees que estás protegiendo tu posición, pero en realidad estás impidiendo que tu pareja se acerque.
El ruido interno: "Si no grito, no me va a escuchar" o "Tengo que defenderme antes de que me culpen".
El nudo del silencio (Retiro): Es el famoso "hacerse el desentendido", irse de la habitación o dar respuestas cortas para evitar el conflicto. Aunque parece una búsqueda de paz, para la otra persona se puede sentir como desinterés o invalidación de lo que esté expresando.
El ruido interno: "Para qué voy a hablar si va a ser peor" o "Prefiero callar para no explotar".
La clave técnica: Tu pareja no te pisa a propósito; está bailando el ritmo que conoce para sobrevivir al miedo.
2. Asumir vs. Curiosidad
Muchos de los conflictos de pareja se dan porque caemos en la trampa de suponer lo que el otro siente o necesita. Al mismo tiempo, muchas veces esperamos que nuestra pareja "adivine" lo que nos pasa, como si nuestras necesidades fueran obvias y el otro tuviera que anticiparse sin que digamos ni una palabra.
En el baile, esto es como intentar adivinar el siguiente paso del otro sin mirarlo, o esperar que el otro sepa hacia dónde vamos a girar sin darle ninguna señal.
¿Existen parejas que se anticipan perfectamente? No, pero algunas se acercan, como los bailarines profesionales. Pero ellos no leen la mente: han pasado meses y años entrenando juntos, observándose y comunicándose qué les acomoda y qué no. Saben cómo gira cada uno, cómo saltan y qué conteo llevan en la cabeza. Esa capacidad de "anticiparse" no es magia; es una posibilidad que surge solo de conocer profundamente a la otra persona.
Si queremos recuperar esa fluidez y dejar de "pasarnos rollos", debemos pasar de la queja a la curiosidad. Aquí te dejo algunas preguntas para abrir el diálogo:
Para entender el impacto: "¿Qué crees tú, que pienso yo de ti cuándo me quedo callada?"
Para buscar soluciones que ya funcionaron: "¿Ha habido algún momento en que hayamos podido hablar tranquilos de temas difíciles? ¿Qué nos ayudó ese día a sentirnos así?"
Para desarmar la defensa: "¿Hay algo que yo haya hecho u otra persona alguna vez que te haya ayudado a bajar la guardia y sentirte más segur@?"
Para hablar desde la vulnerabilidad: "¿Cómo puedo mostrarte lo que me duele sin que sientas que te estoy atacando?"
3. Recuperar la autoría: Encontrar su propia forma de bailar
A veces, las parejas llegan a consulta sintiendo que están atrapadas en una coreografía rígida que no eligieron. Repiten pasos que no les gustan y bailan ritmos que les agotan. En estos casos, el objetivo de la terapia no es enseñarles a bailar "bien" según un manual, sino que recuperen la autoría de su relación.
Recuperar la autoría significa que ustedes dejen de ser espectadores de sus peleas y se conviertan en los coreógrafos de su vínculo. Se trata de preguntarse:
¿Cuál es el ritmo que nos acomoda hoy? (Tal vez no es el mismo que hace 5 años, y eso está bien).
¿Qué pasos queremos conservar y cuáles ya no nos representan?
Encontrar su propia forma de bailar es entender que no tienen que seguir el ritmo de nadie más. La salud emocional consiste en tener la libertad de volver a elegirse, creando un baile que sea coherente con quienes son ustedes ahora, con sus nudos, sus historias y, sobre todo, sus deseos.
¿Sientes que en tu relación solo hay tropiezos?
Aprender a bailar de nuevo no es algo que tengan que hacer solos. Requiere paciencia, curiosidad y un espacio seguro para identificar esos nudos que no los dejan avanzar.
Si están agotados de los mismos pisotones y buscan terapia de pareja en Chile, podemos trabajar juntos. Mi objetivo es que dejen de ser espectadores del conflicto y vuelvan a ser los autores de una historia que ambos quieran elegir.


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